jueves, 17 de febrero de 2011

Venecia : Murano, Burano y Torcello

3 de abril de 2010

Nos levantamos prontito porque la excursión que habíamos contratado comenzaba a las 9 de la mañana, y el punto de encuentro estaba junto a la Plaza de San Marcos. Teníamos que coger el tren desde Mestre hasta Venecia y después coger el Vaporetto hasta la Plaza de San Marcos.
Los Vaporettos son el transporte público acuático de la ciudad. Digamos que son como los autobuses de la ciudad.

Hacía bastante frío a primera hora de la mañana en el Vaporetto. Aún así, decidimos ir en la parte de fuera para poder ver el paisaje.

Es habitual ver en el puerto de Venecia cruceros que son auténticas ciudades flotantes.


Visto así parece el edificio de cualquier ciudad.



La Basílica de San Marcos vista desde al agua. Es bastante bonita.








Una vez llegamos al lugar de salida de la excursión, subimos al barco que nos llevaría en primer lugar a Murano.
Murano es una isla que se encuentra aproximadamente a un kilómetro de Venecia. Es famosa por sus obras de vidrio, y allí trabajan diariamente los sopladores de cristal.
Precisamente, nos llevaron a ver a un artesano del cristal en acción.




Y he aquí el resultado. Un caballito de cristal. Lo hizo en menos de 5 minutos.

Después de la demostración, nos metieron directamente en la tienda dónde venden las obras de vidrio. No compramos nada. Sería una pena que se rompiera.


Tras un breve paseo por la isla, volvimos a subir al barco y el siguiente destino fue Torcello.


Después de la cantidad de gente que hemos visto en Venecia, un paseo por la poco habitada Torcello es muy relajante.


Torcello está considerada la parte de Venecia más antigua habitada de forma continuada.
En el pasado tuvo la mayor población de la República de Venecia.

Tras la caída del imperio romano, los vénetos huyeron de tierra firme escapando de las salvajes invasiones de los bárbaros. Torcello fue una de las primeras islas de la laguna en ser poblada con éxito.

Uno de los mayores atractivos es la Iglesia de Santa Fosca.


Otro tranquilo paseo lejos del bullicio de Venecia.


Nuestro último destino fue la isla de Burano, a unos 7 kilómetros de Venecia.

Burano es conocida por sus encajes; manteles, servilletas.... Aquí también te llevan a una tienda dónde te explican el proceso de cosido.
Esta vez sí que hicimos una pequeña compra en forma de mantel.


En Burano destacan las fachadas de colores.


La único iglesia de Burano, dedicada a San Martín.


Es una isla muy bonita y pintoresca. Y bastante transitada. Aquí si que había bastante gente.


Una vez visitada la isla, vino a recogernos nuestro transporte, que nos llevaría de vuelta a Venecia.

Por la tarde teníamos contratada una excursión a pie con una guía por la ciudad y un paseo en góndola. Hicimos tiempo recorriendo de nuevo la Plaza de San Marcos.

Junto a la Basílica está el Palacio ducal. Hay largas colas para visitarlo.






Y llegó la hora de la excursión. Era un grupo muy numeroso.

La del gorrito era nuestra guía. Era natural de Venecia, y una enamorada de la ciudad.

Nos dieron unos auriculares inalámbricos por los que oíamos a la guía. Los auriculares tenían un determinado alcance, por lo que a veces teníamos que correr detrás de la guía porque sino se perdía la señal.

Nos llevó por sitios que no salen en las guías y nos contaba anécdotas curiosas de cada rincón por el que pasábamos.


El Gran Teatro a Fenice, uno de los más famosos del mundo.

A lo largo de su historia, el teatro ha sufrido varios incendios, y ha tenido que ser reconstruido.

Una foto del interior del teatro. Si algún día podemos hacer turismo de más alto nivel, quizá nos decidamos a entrar.

Nos metió por unas callejuelas diminutas.


La guía nos explicó, que cuando Venecia se inunda, es porque el agua entra desde las alcantarillas de la ciudad.

Fue una actividad muy amena, y nos ayudó a conocer un poco más la ciudad.

El puente Rialto.




Tras la visita con la guía, hicimos el correspondiente paseo en Góndola. No fué tan romántico como en las películas. Íbamos 6 en la góndola más el gondolero.

Nuestro gondolero era todo un dandi. El típico jovencito musculado de las pelis de amor. Y la cosa, es que todos los gondoleros que nos cruzamos eran iguales




Tras el paseo en góndola, aprovechamos nuestro último día en la ciudad recorriendo los lugares más turísticos.





Los cruceros llegan constantemente a la ciudad cargados de turistas.

Nos subimos a la Torre del Campanario, construida en el siglo X.
En 1.902, la estructura cedió y se derrumbó y 10 años después, se inauguró otra en el mismo lugar. Fue reconstruida idéntica a la original y mide 98,5 metros.

Desde arriba se disfruta de unas vistas maravillosas.

La Basílica es todavía más impresionante si cabe desde arriba.


La torre es el edificio más alto de la ciudad.

Figuras de la Torre del Reloj.







Después de la Torre, nos fuimos a cenar a un pequeño restaurante escondido, lleno de lugareños. Eso era buena señal , porque la pasta estaba exquisita.

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