miércoles, 16 de febrero de 2011

Verona

1 de abril de 2010

Nos levantamos temprano para dirigirnos a Verona, no sin antes hacer nuestra clásica parada para admirar el estadio de fútbol local. En esta ocasión visitamos el estadio Giuseppe Meazza, también conocido como San Siro, que es el barrio de Milán donde se ubica.
Este estadio lo comparten dos de los equipos más importantes de Italia y de Europa. Nada menos que el Inter de Milán y el A.C. Milán. Toma el nombre de Giuseppe Meazza, de un antiguo y carismático jugador que militó en ambos equipos. El estadio es de los más grandes de Europa, con una capacidad para 80.000 espectadores.


En el estadio se puede observar el cartel que anuncia la final de la Champiopns, que se jugaria en Madrid, y que ganaría uno de los equipos que juega en este estadio: El Inter de Milán.



Esto es lo que tiene compartir estadio con tu máximo rival.


No hay partido, no hay perritos.


Después de visitar el estadio y continuando hacia Verona, hicimos una parada para admirar uno de los lagos más bellos de Lombardía y el más grande de Italia: El Lago de Garda.





Tras unos pocos kilómetros más, por fin llegamos a Verona, en la región de Véneto. Hacemos el check in en el hotel y echamos un vistazo a la habitación. Está mucho mejor que la que contratamos en Milán.




Y a continuación nos dispusimos a visitar Verona. Nada más salir del hotel, nos damos cuenta de que nos encontramos en una bella ciudad.

Esta es una de las puertas de entrada a la ciudad según la antigua muralla.



Restaurante del televisivo Giovanni Rana.

En el espectacular Arena de Verona. Es un anfiteatro romano, conocido por las producciones de ópera que se realizan en el .

Fue construido en el año 30.
La fachada era al principio de piedra caliza, blanca y rosa, procedente de Valpolicella, pero tras un terremoto ocurrido en 1.117, el Arena fue utilizado como cantera para otros edificios.

El Palacio Barbieri es la sede del ayuntamiento de Verona.


Nos acercamos a la casa de Julieta.

La entrada al patio está repleta de miles de mensajes escritos por enamorados provenientes de todos los rincones del mundo, pegados en las paredes.




Este es el famoso balcón de Julieta, desde el que escuchaba las palabras de amor de su Romeo. Evidentemente, Romeo y Julieta son personajes de una novela de Sheakespeare, pero existen registros que indican que la relación entre los dos jóvenes existió en 1.303, y Sheakespeare es posible que fuese inspirado por estos dos jóvenes a la hora de escribir la novela, casi 300 años después.
También se sabe que las familias Montesco y Capulleto, existieron realmente, aunque no se puede confirmar que viviesen en esa zona de Italia, ni se puede constatar que fuesen rivales.

En todo caso, en Verona, puedes encontrar lo que te venden como la auténtica casa de Julieta, incluso se puede visitar su tumba.

En cualquier caso, mientras disfruto posando en el balcón de Julieta, a mi siempre me quedará la duda... qué fue primero, el balcón, o la novela?

Lo cierto es que, mito o realidad, las estancias de Julieta reciben un constante goteo de visitantes rodeados de un halo mágico, y en todos se dibuja en su rostro una sonrisa soñadora, nostálgica, seguramente influenciados por el concepto de un amor tan puro como el que vivieron Romeo y Julieta.

Ni siquiera Julieta puede escapar de las nuevas tecnologías, y desde una de las salas de su casa, puedes mandarle e-mails allá a donde esté.

No podía faltar el busto del creador de la gallina de los huevos de oro: Sir William Sheakespeare.

Dice la leyenda que si tocas el pecho derecho de Julieta, tendrás suerte en el amor. Claro está que a nosotros que nos encanta hacer todas estas tonterias que hace todo el mundo, también lo tocamos.
El pecho está reluciente.

Después de visitar la famosa casa, hicimos un recorrido por la ciudad. Esta es la Fuente de la Madona. En esta plaza se encontraba el antiguo foro romano.

Esta es la Piazza delle Erbe, con la estatua del León alado.


Verona esté lleno de rincones por descubrir.




Esta es la estatua de Dante.


El rio Adigio dá una belleza especial a Verona.






La Catedral de Verona.


Doy fe de que en la zona del río había muchas ratas. Y bastante grandes.






Al caer la noche hubo una buena tormenta y nos resguardamos en esta terraza para cenar.

Después de la cena, paseo al hotel con la mente puesta ya en Venezia.


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