jueves, 17 de febrero de 2011

Venecia

2 de abril de 2010

El viernes nos levantamos temprano ya que nos teníamos que dirigir hacia Venecia.
Teníamos el Buffet del desayuno sólo para nosotros.



El hotel de Verona ha estado muy bien, tanto en situación, como en comodidad.

Y por fin emprendemos dirección Venecia. Los peajes en Italia son bastante caros. La próxima vez, si vamos con más tiempo, intentaremos ir sin peaje a ver que tal son las carreteras.



Y por fin llegamos a Venecia.


El último pueblo antes de Venecia es Mestre, y le separa de Venecia este puente, por el que también pasan las vias del tren que te llevan a Venecia.
Nosotros nos alojamos en un hotel en Mestre, ya que es la mejor opción si vas en coche, a parte de ser mucho más barato que los hoteles en Venecia.

Aún así, antes de pasar por el hotel, hicimos un primer contacto con Venecia, y cruzamos el puente en coche. Una vez allí, no te queda más remedio que aparcar el vehículo en uno de los parking que hay a la entrada, ya que evidentemente, en Venecia no se circula en coche. La circulación en Venecia se realiza a través de góndola u cualquier otro vehículo acuático.

Los aparcamientos, se aprovechan de esta circunstancia, algo por otro lado normal, ya que si quieres ir a Venecia, lo mejor es que te olvides del coche.
Las tarifas no son por horas, sino por fracciones de 12 horas. Osea, que ya puedes tener el coche aparcado media hora, o 12 horas, que la tarifa a pagar será de 24 euros. En fin, que pagamos cara la novatada.

Y he aquí nuestro primer contacto con los canales venecianos. La ciudad te cautiva a primera vista. Aquí cerquita está también la estación de tren, que es el mejor medio de entrar en Venecia. Esta es la fórmula que seguiremos en lo sucesivo.

Venecia está compuesta por 120 pequeñas islas sobre el mar adriático unidas entre sí por 455 puentes, si incluimos las islas de Murano y Burano.


La primera góndola que ves te emociona y comienzas a tirarle fotos, aunque más tarde, ver una góndola, es como ver un coche por cualquier otra ciudad.

Era semana santa y Venecia estaba hasta la bandera.


Cada rincón de la ciudad es digno de admirar y de sacarse una foto.

Este es uno de los puntos desde los que se pueden coger las Góndolas. Siempre había cola, aunque es tremendamente caro. Tengo entendido que se puede regatear, pero depende del gondolero que te toque. Una guía nos dijo que los gondoleros son las personas más ricas de Venecia, aunque parece ser que conseguir aprobar el examen y luego hacerte con la licencia, no es tarea fácil.

En Venecia hay alrededor de 605 gondoleros, de los que 425 son titulares, y 180 sustitutos.
Recientemente, Giorgia Boscolo ha sido la primera mujer en la historia que ha conseguido un título de gondolera. Con esto se rompe una larga etapa de 900 años, en el que el oficio de gondolero ha estado reservado exclusivamente a los hombres.
A día de hoy desconozco si ya ha conseguido su licencia, que es el último paso para llevar una góndola en Venecia, y que parece ser que no es nada fácil.




Este es el puente Rialto, el más antiguo y famoso de Venecia, y que cruza el canal principal de Venecia.

Las tiendas de máscara de carnaval están por toda la ciudad. Ciertamente, la idea de acudir a los Carnavales de Venecia, no es algo que nos atraiga demasiado. Con la de gente que hay en esta ciudad en semana santa, no me quiero imaginar como estará en los carnavales.



Tras un largo caminar, llegamos a la Plaza de San Marcos, la única plaza de Venecia. Aquí confluyen todos los turistas, y hay momentos en los que se pueden ver auténticas marabuntas humanas.


Esta es la Torre del Reloj. Marca las horas y minutos con números romanos.

La temperatura era buena, y las terrazas estaban llenas de gente disfrutando del ambiente. No nos sentamos en ninguna terraza porque hemos oído que son bastante caras.

Torre del Campanile o Torre del Campanario.

Músicos amenizan las terrazas de la plaza.

La Basílica de San Marcos es impresionante desde cualquier ángulo.

Su construcción fue iniciada en el año 828 para guardar el cuerpo de San Marcos, traído desde Alejandría. Luego fue quemada durante un botín en el año 975, y más trade fue recosntruída entre los años 1.063 al 1.617.




El Café Florian es la cafetería más famosa e Venecia y una de las más antiguas. Data de 1.720.
Fue el primer local que permitió la entrada a las mujeres. Supongo que se hartarían de ir a tomar café y no ver más que tios.
Para los que crean que el Starbucks es caro, sólo decir que un simple cortadillo aquí te cuesta 6 euros. Y luego los suplementos por servicio y música. Por cierto, que nosotros nos limitamos a observarlo, pero no consumimos nada. Bastante teníamos con la clavada del Parking.

Por otro lado, han sido clientes habituales de este café personajes tan ilustres como Lord Byron, Proust, Goethe, D'Anunzio, Rousseau, Stravinsky o Modigliani.






La animación en las calles adyacentes a la plaza es constante.


Acudimos a la oficina de turismo para informarnos de los tours disponibles. Contratamos una excursión para el día siguiente que te llevaba a las islas de Murano, Burano y Torcello.
También contratamos un paseo por Venecia a pie y en Góndola. Es lo más barato que vimos para subir en Góndola.




Es increíble ver edificios tan hermosos en medio del agua.


En Venecia, cuando estuvimos, se estaba llevando a cabo el Proyecto Moisés, una gigantesca obra de ingeniería consistente en unos diques móviles para evitar que la ciudad sea tragado por el mar.
Consiste en más de 75 cajas de acero de entre 10 y 30 metros de altura, que se alzarán gracias a un sistema hidráulico cuando el mar suba más de 1,10 metros.


El Casino de Venecia.

Tras un largo paseo de varias horas, sacamos el coche del Parking y nos fuimos a Mestre, en tierra firme al lado de Venecia, para desembarcar las cosas en el hotel.


El hotel estaba bien, aunque se encontraba en pleno proceso de reforma.

La estación de tren estaba cerca del hotel. El tren es el mejor medio para ir a Venecia desde Mestre, así que allí que nos fuimos.



Ya en el tren, comenzó a atardecer. El trayecto dura unos 10 minutos y el precio del billete ronda el euro.


Uno de los muchos pozos de Venecia. Antiguamente era la única forma de conseguir agua potable en una ciudad rodeado por el mar.


Tras un paseo nocturno, cenamos en un restaurante cercano a la estación y nos fuimos a descansar, ya que la excursión del día siguiente era a primera hora.

1 comentario:

  1. Hola, otra suerte que tuvimos fue no encontrar Las inundaciones o ‘acqua alta’ que te obliga andar sobre tablones que ya tienen preparados por toda la plaza de San Marcos. Vencia vale la pena visitarla, lo recomiendo.

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